Después, ya nada es igual

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Por: Dr. Niels H. Wacher. R. Jefe de la Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica Hospital de Especialidades, Centro Médico Siglo XXI, IMSS

En México, las primeras 3 principales causas de muerte son la diabetes, el infarto del miocardio y la trombosis cerebral. Casi un tercio de todas las muertes ocurren como consecuencia de alguna de estas 3 enfermedades. Al menos la mitad de los diabéticos mueren como consecuencia  de una enfermedad cardiovascular.

¿Cómo saber si alguien tiene una de estas enfermedades cardiovasculares?

Desafortunadamente, para la mitad de todas las personas, el primer síntoma es la muerte súbita. Para los sobrevivientes a las manifestaciones iniciales, las cosas no son mucho mejores, la mitad de ellos ya no podrá trabajar a causa de las secuelas que deja la enfermedad. Sufrirá por la pérdida de ingresos y algún miembro de la familia deberá dedicarse al cuidado del enfermo. Los sobrevivientes deberán continuar con tratamiento por el resto de su vida.

Algunos países han logrado reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares a menos de la mitad en el curso de los últimos  20 años. La mitad de esa reducción es atribuible al progreso y la mejoría de los recursos de tratamiento; es decir, contar con más y mejores unidades de cuidados intensivos cardiovasculares en los hospitales, medicamentos y procedimientos como el cateterismo cardiaco. Sobre todo, a tener mejores sistemas de atención de las urgencias (en estos países se ven desfibriladores cardiacos, colocados en nichos en la pared, como nosotros vemos mangueras para atender incendios en los edificios públicos), las personas están entrenadas para aplicar estos recursos y existen servicios de ambulancias de alta tecnología que garantizan el traslado inmediato de estos pacientes a los hospitales.

La otra mitad de la reducción de la mortalidad cardiovascular se atribuye a la prevención. Una alimentación saludable, con abundantes frutas, verduras y cereales enteros, pocas grasas, poca sal y pocas harinas refinadas, actividad física de intensidad moderada (caminar a paso rápido) al menos 30 minutos cada día y no fumar reducen sensiblemente el riesgo de estas enfermedades crónicas (diabetes, infarto del miocardio, trombosis cerebral y algunas formas de cáncer). Un estudio reciente en Alemania mostró que después de 8 años de observación, la incidencia de estas enfermedades fue casi 80% menor en quienes seguían un estilo de vida saludable (evitaron la obesidad, hacían ejercicio, no fumaban y comían frutas, verduras y cereales enteros y poca carne). Adicionalmente conviene revisar periódicamente su presión arterial y su colesterol y si estos están elevados, iniciar el tratamiento.

Apostar por un tratamiento de alta tecnología supone aceptar de entrada, que la mitad de todos los casos no lograrán salvar la vida y tendrán una elevada probabilidad de secuelas, esta es una estrategia muy costosa y poco factible en el corto o mediano plazo.

Un estilo de vida saludable ofrece la posibilidad de disfrutar de la vida, del trabajo y de la familia. Si usted es hombre y su cintura mide más de 90 centímetros (talla 34) o es mujer y su cintura mide más de 80 centímetros (talla 32) es tiempo de que haga algo. ¿Cuándo empezar?, qué tal en casa, con la familia. La elección es suya.

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